2. El contenido es el rey

Tengo claro que quiero que el libro tenga una parte gráfica y otra de texto. También que sea algo muy sencillo de leer y entretenido, que no se haga largo. Pero lo haga como lo haga, el contenido es el rey. Así que lo primero que tengo que hacer es un esquema o índice con las cosas que voy a tratar en el libro.

No hay duda, el pueblo ha hablado.

He empezando recopilando todas las capturas del artículo original pasándolas a un documento de texto. Después he ido anotando todas las cosas que se me han ocurrido así a lo loco, sin filtrar, una especie de tormenta de ideas. Tiempo de descartar ya habrá.

Estoy viendo que las puedo agrupar en grandes áreas. Por ejemplo alimentación, ejercicio físico y estilo de vida. Aunque hay algunas que no sé muy bien donde ponerlas…

Aparte de ese listado inicial se me han ido ocurriendo nuevas ideas, mientras leía algún artículo, veía un vídeo o esperando en el la caja del supermercado. Como ya me ha pasado que tal y como llega una idea llega, se va, y luego no hay forma de acordarse, he ido anotándolas cuando me ha llegado la inspiración.

Depende del lugar donde me ha pillado, la he escrito en el ordenador, en el móvil o incluso en el reloj. Para estas cosas vienen bien servicios basados en la nube, así en cualquier momento y desde cualquier sitio tienes la misma lista de cosas. Otra opción obviamente es llevarse una libretita que cuesta céntimos siempre encima y listo, pero a mi me gusta más la versión digital.

Para estos menesteres he estado usando la aplicación de notas de iOS porque la tengo sincronizada en todos lados, pero vamos que puedes usar el servicio que más te guste. Un Google Docs puede valer perfectamente.

Dedicaré una semana a recopilar ideas a lo bruto y pasado ese tiempo me pondré a filtrar. Aunque tengo claro que durante todo el proceso se me irán ocurriendo más, si no me pongo fechas no empiezo nunca por miedo a dejarme cosas en el tintero, que me conozco.